Sobre el nombre de Chiclana (2): Sicania

El chiclanero José Guillermo Autrán Jiménez (1860-1906), tiene el enorme mérito de haber escrito la primera monografía sobre Chiclana de la Frontera, con su libro: “Chiclana de la Frontera (monografía)”, publicado en 1898. 

En dicha obra, nos ofrece un estudio etimológico y mitológico de la fundación y del origen del nombre de nuestra ciudad,  que tiene su encanto y ejerce una indudable fascinación al sumergirnos en el mito y la leyenda, pero que no es en muchos aspectos muy verosímil, sin que ello sea óbice para valorar la importancia de su obra y  las  aportaciones de la misma.

Es curioso lo que motivó a nuestro paisano José Guillermo Autrán a escribirla, como el mismo recoge, en su escrito al Ayuntamiento de la época solicitando ayuda para publicar su obra, fue la “infamante nota” que escribió Pascual Madoz, en su “Diccionario geográfico-estadistico-historico de España y sus posesiones de ultramar”,  (1845-1850), la nota escrita por Madoz en su diccionario, es la siguiente:

“Cuando en casi todos los art. del Diccionario debiéramos manifestar nuestro reconocimiento á las personas ilustradas que toman tanto interés en la mayor perfección de nuestra obra , y nos facilitan cuantos datos y noticias les suplicamos , debemos declarar , tratándose de Chiclana de !a Frontera, que en 6 años que hace estamos procurando por todos los medios imaginables adquirir las noticias para su descripción, no hemos podido encontrar una persona que nos las facilite desde aquella villa. En Madrid hemos tenido que consultar à sugetos que la conocen muy á fondo , y con sus noticias y las muy importantes relativas á los baños, debidas á su digno director D. Antonio Uceda Pinel, hemos formado los dos ar. de Chiclana de la Frontera,  que publicamos.”  

Pero veamos lo que nos dice Autrán, respecto al origen de nuestra ciudad y del nombre de Chiclana, pues considero que merece la pena leerlo y conocerlo:

Autrán en su estudio etimológico sobre el origen del nombre de Chiclana, baraja  inicialmente diversas hipótesis que el mismo termina desechando, como son : la posible relación fonética de Chiclana y la Cícladas o Ciclades, el posible nombre romano de Ituci, así como las provenientes del árabe chip, pequeño, que con el afijo ana, pudiera forma el nombre chiq-el-ana, que con la síncopa de la  e quedaría chiq-l-ana.

Para finalmente indicarnos como origen más probable el de Sicania, como podemos apreciar en el texto que reproducimos a continuación:

“Cuando Atlante, rey de Italia, venció a Hespero, que lo era de esta región, puso en ella por goberna­dor ó caudillo á su hijo Oro u Orio, no con título de rey, sino con el de duque ó Sic, que así en lengua caldea se decía. 

Por entonces el famoso templo de Hércules había llegado, por su engrandecimiento, a ocupar toda la isla que hoy llamamos Santi-Petri, en la que los reyes tuvieran hasta entonces su habitación y su asiento. Para dar espacio a la grandiosidad del templo, aban­donaron los hombres aquel lugar y establecieron los reyes en tierra firme su residencia, comenzando con esto la edificación del poblado, cuyas ruinas aun pue­de observar el curioso en el sitio llamado la barca, que fue sin duda la primitiva y antiquísima Chiclana. 

Aquellos sitios fueron desde entonces el territorio, la comarca, el lugar del duque, conviniéndoles exacta­mente el nombre de Sicana (Síc, duque; ana, lo propio del lugar, de la comarca, etc.) que pudo ser el origen del que después ha tenido y conserva nuestro pueblo. 

Aún esta etimología pudiera ofrecer dudas por considerarse anacrónico el empleo del afijo gentilicio ana; pero en cambio nos pone sobre la pista del ori­gen indudable que tuvo el nombre de las tierras que bañan el Iro y Santi Petri.  

Ya sabemos que Orio se estableció en el sitio que hoy llamamos la barca y claro está que allí debemos suponer establecidos a sus sucesores, en tanto que la historia no nos diga lo contrario. 

Entre los que á Orio sucedieron, con el título de Sic o duque, figuran Anio, Elco y Ulo, que son conocidos en la historia con los nombres de Sicanio, Siceleo y Siculo.” 

Sicania debió también llamarse la comarca vecina a Santi Petri, donde el famoso rey tuvo su corte, ini­ciándose mil y quinientos años antes de Jesucristo el nombre de Chiclana que en la actualidad lleva nues­tro pueblo. 

Y continua Autrán:

“Esta es la etimología más racional y mejor funda­mentada que al nombre de Chiclana he podido encon­trar….” 

A lo que añade:

“Como consecuencia de estos estudios etimológicos deducimos la respetable antigüedad de la fundación de nuestro pueblo; pues los fenicios, que debieron ser los que impusieran el nombre Yro al río, cuando no al castillo que ellos edificaron, en recuerdo de su famosa ciudad de Tiro, vinieron á España en el siglo XV an­tes de Jesucristo; y Sicanio, fundador de la primitiva Chiclana ó Sicania, en el sitio que hoy llamamos la barca, floreció un siglo antes de los primeros fenicios que fundaron Cádiz y Medina (Sidón) pueblos que se atribuyen la mayor antigüedad en nuestra comarca. “.

Indicar al respecto que en la actualidad prácticamente podemos confirmar el origen fenicio de nuestra ciudad, y su probable antigüedad, pues sus orígenes se remontan a unos tres mil años, como nos lo confirman los restos encontrados en las excavaciones el Cerro del Castillo, de finales de los siglos VIII-IX a.C., donde aparecen restos de un importante asentamiento amurallado, situado sobre el cerro a la orilla del río Iro y que debía estar en conexión con las islas Gadeiras. 

La ciudad fenicia se debió edificar una vez que los fenicios consolidaron su relación con la población autóctona que ocupaba la zona, como lo atestiguan igualmente los restos encontrados del Bronce final. (siglos XIII-IX a.c).

Esto es lo que conocemos hoy en día,  que  descarta el origen mítico de Chiclana, que nos propone Autrán, no parece por tanto verosímil que en el lugar llamado la barca (actual Sancti Petri), mil quinientos años antes de Jesucristo, un mítico rey Orio, fundara Chiclana, la cual toma su nombre de su título y el de su sucesor Sicanio, que además “fue el primer rey de España”. Como hemos dicho antes, puede que como mito  nos resulte fascinante, pero no parece tener base real.

Sigue siendo una incógnita el origen del nombre de nuestra ciudad, que posiblemente tenga un origen romano, y del que seguiremos contando en otros post las distintas hipótesis que se han barajado hasta la fecha.