Sobre el nombre de Chiclana (1): Ituci

Diversos historiadores se han pronunciado sobre el origen del nombre de Chiclana y su etimología, en algunos casos sus teorías hoy están superadas o descartadas, en otros siguen siendo motivo de estudio, a la vez que aparecen nuevas hipótesis.

Es por ello mi modesta intención difundir, en una serie de post, las diversas propuestas que conocemos hasta la fecha.

Empecemos por la más antigua, la del Marqués de Santa Cruz de  Inguanzo.

Dicho autor del que prácticamente no tenemos información, aunque publicaré en breve una posible referencia del mismo, con motivo de su estancia en la entonces Villa de Chiclana de la Frontera, dedica el tiempo de su residencia en ella: 

en escoger cuántos antecedentes me fueron posibles para presentar a Vuestra Augusta consideración las historia de esta pequeñísima parte de Vuestra corona.” 

Como resultado de la búsqueda de estos antecedentes, publica en Sevilla en 1857, el siguiente libro dedicado a la reina Isabel II:

“Apuntes Históricos de la Villa de Chiclana de la Frontera a SS.MM., por El Marqés de Santa Cruz de Inguanzo”

En dichos apuntes, se adentra en la posible denominación de Chiclana en los tiempos antiguos, apuntando la tesis de que fuera la antigua Ituci romana.

Nos dice al respecto:

“Objeto de controversias ha sido entre los historiadores la existencia y denominaciones de este pueblo en los tiempos antiguos. Fundándose en el significado y raíz de las palabras griegas “itys” y “ciclos” que significan ambas circunferencias, y que parecen serlo el nombre de “Ituci” con que se designaba a una Ciudad estipendiaría del Convento jurídico gaditano, pretenden sea la Chiclana de nuestros tiempos.”

Continua aventurado, en base a las ruinas y fragmentos hallados en el entorno, así como en la existencia del templo de Hércules que:

“La antigua Ituci existió, pero no donde la moderna Chiclana. La zona donde encuentran ruinas y donde acuden arqueólogos en busca de venerables memorias, comprende desde el punto limítrofe a las ondas del Océano donde se asentaba el monumento del atlético Dios, y extendiéndose por detrás del famoso cerro de Santa Ana, termina en el sitio que hoy se conoce por el Fontanar, en el cual la multitud de fragmentos que de vasijas y otros vasos se encuentran, aseguran haber habido allí hornos de alfarería; en tal supuesto éste debía ser el extremo de la antigua.”

El Marqués de Santa Cruz de Inguanzo acierta, cuando nos traslada en el Siglo XIX , la existencia de los alfares y resto romanos en el Fontanal, cuyos resto hoy podemos contemplar. 

Domingo Bohórquez Jiménez, en su libro “Geografía, Historia, Urbanismo y Arte” , nos dice:

“En este lugar y de forma fortuita, aparecieron allí tres alfares romanos al construirse la variante confirmando la hipótesis del marqués de Santa Cruz. “ 

 “… Sin embargo, ha habido que esperar hasta 1989 para ver confirmada, las noticias que a mediado del siglo XIX aportaba el marqués de Santa Cruz de Inguanzo, sobre el lugar del Fontanal. El 25 de octubre de ese año, y como consecuencia de las obras que se estaban realizando para construir la Variante, se descubría un alfar romano a nivel de superficie que quedó seccionado por la pala que efectuaba el desmonte de dicho lugar, que tiene una cuota de siete metros” 

“el horno o alfar pertenece al siglo I e inicio del siglo II las ánforas encontradas son Dressel 7 y corresponden a unos años antes del inicio de la era cristiana hasta mediados del siglo I, se localizo un segundo alfar junto al primero y un posible tercero se especuló..”

En cambio no parece acertar en ubicar en Chiclana la antigua Ituci, así ya lo refutaba poco tiempo después José Guillermo Autrán, que decía:

“Tal etimología que me satisfizo mucho en un prin­cipio, encontréla después defectuosa y falta de con­sistencia; porque siendo cyclos expresivo de la idea de redondez parecía lógico que la comarca a que hu­biera sido aplicado tuviera en su topografía un res­quicio siquiera que identificara el nombre con la idea que expresaba; y en la topografía chiclanera no se pue­ de hallar ni el más leve indicio de que su contempla­ción aconsejara imponer aquel nombre a la comarca. “

Igualmente lo rebate Domingo Bohórquez:

“El Marqués de Santa Cruz de Inguanzo, la primera que cita es la ciudad estipendiaría de Ituci, basándose en el significado y raiz de la palabra griega “itys” y “ciclos” que significan ambas circunferencias, teoría que el mismo niega pero que sin embargo apoyaría años más tarde Autrán. Hoy se ubica Iptucis, próxima a Prado del Rey.”

Esta mención de Bohórquez relativa al apoyo posterior de Autrán a esta teoría, se fundamenta en la propia obra de Autrán, cuando en el capítulo de la Chiclana romana nos dice que juzga esta opción como la de más sólidos fundamentos, basándose para ello en la colección de seis monedas publicadas por el padre Flores con la inscripción de ITVCI y en un cipio funerario que apareció en una casa próxima al arco del reloj, que hoy se conserva en el Museo de Cádiz.

En general hoy, se considera que Iptuci se situaba en en el yacimiento de Cabezo de Hortales, a 4,5 km. del casco urbano de Prado del Rey. En este yacimiento se conservan restos de murallas y torreones, así como algunos vestigios de pavimentos y elementos arquitectónicos de viviendas de la ciudad romana.

Aparecen otros Ituci, en concreto en Tejada la Nueva (Huelva), donde se encuentra un importante poblado de origen tartesio con gran influencia fenicia, en un nudo de comunicaciones que controlaba las minas de plata de Aznalcóllar.

Igualmente el yacimiento arqueológico de Torreparedones, situado en el término municipal de  Baena (Córdoba), se considera correspondería a la antigua ciudad hispanorromana de Colonia Ituci Virtus Iulia.

Antonio Caballos Rufino, en su trabajo “Iptuci, Civitas Stipendiaria del Conventus Gaditanus”, publicado en la Revista del Colegio Universitario de Filosofía y Letras de Cádiz, sitúa, como otros autores, Ituci o su variante Iptuci en Cabezo de Hortales, en el municipio de Prado del Rey.

Nos indica, como además de los restos arqueológico, en  la Cabeza de Hortales aparecieron dos epígrafes, en uno se cita al “senatus populusque iptuccitanorum” y en otro “ordo iptucitanorum”, correspondientes lógicamente a la ciudad denominada Iptuci o Ipttucci. 

La confusión considera que estriba, en gran medida, en la existencia en las  fuentes  clásicas de múltiples localidades con nombre muy similares: Tuci, Tucci, Tucis, Iptuci, Itucci, Colonia Ituci Virtus Julia, Tusci, por tratarse de interpretaciones romanas de un nombre indígena que debió estar muy generalizado.