Coplilla sobre la Batalla de Chiclana

El gaditano Adolfo de Castro y Rossi , en su obra “Cádiz en la guerra de la independencia”, publicado en Septiembre de 1962, recoge una coplilla relativa a la Batalla de Chiclana, a la que denomina como batalla del Cerro, por el Cerro del Puerco, y en la que se mofan los gaditanos de las pérdidas sufridas por el ejército francés en dicha Batalla, contra poniéndolas a la poca efectividad del fuego artillero de estos sobre la ciudad de Cádiz, de modo similar a como lo hacían en la famosa coplilla:

“Con las bombas que tiran
los fanfarrones
hacen las gaditanas
tirabuzones.
Con las bombas que tira
el mariscal Soult
hacen las gaditanas
toquillas de tul.”

Recojo el fragmento completo en su versión original:

“… Los franceses, despues de la batalla de Chiclana, procuran hacer otras pruebas del alcance de sus granadas. El día 13 de Marzo dirijen algunos tiros desde la Cabezuela; pero sus piezas, como acontece en este sitio, no pueden resistir largo tiempo tanto esfuerzo; y así á cada uno de ellos se va el alcance minorando.
Todo en este asedio da ocasion para provocar los chistes de los gaditanos, cuya condicion es proverbialmente alegre. Matan las granadas solo un gato y un perro: rompen ya las narices de un ángel de madera, que sostiene una lámpara, ya una cama de un religioso de San Juan de Dios, que venturosamente no duerme en ella el instante aquel, no obstante ser entrada la noche. Los muchachos cantan y repiten por las calles, aludiendo á la batalla del Cerro del Puerco, esta copla que es muy solemnizada por los mayores y que por muchos dias se entona por do quiera.

Tres mil franceses murieron
En la batalla del Cerro;
Pero han logrado en desquite
Que una bomba mate un perro.

En la batalla de Chiclana mataron los franceses el caballo del general inglés, nuestro aliado. En cambio en el Cerro de Santa Ana de aquella villa, dias despues, una granada nuestra dio muerte al general Senarmont, y en el castillo de Santa Catalina del Puerto á un general de artillería, á otro de ingenieros, y á un coronel de aquel arma…”

En el anterior párrafo se hace alusión a las chanzas que se hacían sobre la muerte del general de artillería Senarmont, por el fuego artillero español. Recojo igualmente el fragmento de la “Historia de Cádiz y su provincia desde los remotos tiempos hasta 1814”, en que Adolfo de Castro, nos cuenta el suceso:

“…Víctor, en tanto que los generales ingleses disputaban sobre la batalla, fortificó la villa de Chiclana con formidables baterías para contener otro ataque. En la de Villat, que era la mas avanzada á la Isla de Leon y tenia siete cañones, pereció el general de artillería Senarmont. Recorria todas á caballo, y al llegar á esta dispuso que hiciesen fuego sobre las españolas. Advirtiéronle del peligro de que estas respondiesen con mayor número de tiros, como podían. Quitóse el sombrero, y con orgullo respondió que en él recibiría las bombas enemigas.

El casco de una le deshizo la cabeza. Su cadáver recibió sepultura en la ermita de Santa Ana, cuyo cerro y batería tomó el nombre de Senarmont. El corazón de este general fué extraido de su cuerpo y enviado al emperador.»

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