Lejeune y la cantinera Catherine

Batalla de Chiclana de Louis François Lejeune

Quizás uno de los cuadros más conocidos y representativo de la Batalla de Chiclana, sea el que lleva dicho título, que fue pintado por el pintor y general francés Louis François Lejeune.

Louis-François, barón de Lejeune, (1775-1848) fue un militar francés, nacido en Versalles, veterano de las campañas napoleónicas, en las que acompaño al general Bonaparte, lo que compagino con su pasión por la pintura y la litografía.

Convirtió las campañas de Napoleón en motivo de sus obras, lo que lo rodeo de fama y prestigio dado la veracidad y el vigor que supo imprimir a las mismas, generalmente ejecutadas desde esbozos hechos en los propios campos de batalla.

Su cuadro sobre la Batalla de Chiclana, que se encuentra en el Palacio de Versalles, representa una alegoría de dicha batalla, pintando en primer plano a los soldados ingleses y franceses enfrentados, tratando de reflejar el enfrentamiento de las dos grandes potencias europeas, y situando en planos secundarios a los participantes españoles. Igualmente en la composición aparece la ciudad de Cádiz al fondo, para relacionar la batalla con su asedio, aunque realmente no es posible la visión de la ciudad desde el lugar donde se desarrollo la batalla.

Pero hay un detalle en este cuadro que me llama especialmente la atención, y creo  merece la pena conocer. En la parte inferior del cuadro hacia la derecha aparece una figura femenina dando de beber a los soldados en plena batalla, que podemos  apreciar mejor en la fotografía que ponemos a continuación.

Detalle del cuadro con la cantinera Catherine Baland

Es cierto que muchas mujeres se alistaban en el ejército francés cuando había guerras. Durante las batallas ayudaban a la moral de la tropa y servían como enfermeras. En otras ocasiones, trabajaban en cantinas y eran llamadas vivandière. Como los demás en el campo de batalla, llevaban uniformes, y en ocasiones vestían con pantalones. Eran muy populares y apreciadas porque eran capaces de ofrecer alivio a los soldados que vivian a su alrededor los horrores de la guerra.

En este caso el mismo pintor nos cuenta en sus memorias (Memorias del General Lejeune, París 1896), de quien se trata. Es la cantinera del 95 Regimiento de Infantería, Catherine Baland, quien en el momento más sangriento de la batalla, recorría las filas de los soldados ofreciéndoles aguardiente para reanimarlos, diciéndoles alegremente estas palabras alentadoras: «Toma, bebe, bebe, mi valiente, ya me pagarás mañana».

Pese a ser consciente por los hombres que veía caer a su paso y por lo cruento de la batalla, que una gran parte de aquellos soldados, ya no estarían el día siguiente.

La guapa Catherine, llegó a ser muy célebre en el ejército, llegando su fama a tal punto de ser cantada por Béranger. Nunca fue herida pese a repetir muchas veces sus discurrir entre las filas de soldados en plena batalla aventurándose al fuego enemigo, con tal de administrar el estimulo de un vaso de aguardiente ayudando y estimulando a los soldados a reanimarse y redoblar sus esfuerzos.

Por todo ello fue condecorada en 1813, por su desinteresado valor.

 

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