A sangre y fuego. Héroes, bestias y mártires de España

Leí en un tweet de Arturo Pérez Reverte, que recomendaba para entender la guerra civil española, entre otros libros, el prólogo de “A sangre y fuego. Héroes, bestias y mártires de España” de Manuel Chaves Nogales.

Tengo que reconocer que me ha impactado leer el libro, su fuerza, lo que cuenta y como lo cuenta, a modo de ejemplo las últimas líneas de uno de los relatos, el del Consejo Obrero, con una tremenda frase que resumen lo que cuenta el libro: ‘Murió batiéndose heroicamente por una causa que no era la suya. Su causa, la de la libertad, no había en España quien la defendiese’.

Posiblemente, como dice la introducción, los relatos que componen el libro, “están considerados por muchos como lo mejor que se ha escrito en España sobre nuestra guerra civil”. En este sentido Andrés Trapiello en uno de sus artículos sobre el mismo decía: «De todos los cientos de relatos o novelas que se han escrito de la guerra civil acaso ninguno puede compararse a A sangre y fuego, de Manuel Chaves Nogales. A su lado muchas de las páginas de tantos otros parecen oscurecerse faltas de nervio o sobradas de retórica guerrera.»  “Ahora, tres cuartos de siglo después de que se publicase por primera vez, nos recuerda que entre los “hunos” y los “hotros” estaba la inmensa mayoría, la primera que cayó en la guerra, junto a la verdad. A sangre y fuego empezó a hacer visibles una y otra”.

Redactados entre 1936 y 1937 y publicados inicialmente en varias revistas internacionales, retratan distintos sucesos de la guerra que Chaves Nogales conoció directamente. A los nueve relatos iniciales se ha añadido dos nuevos relatos hallados por la profesora de la Universidad de Sevilla Isabel Cintas, y como dice en su prólogo  «Cada uno de sus episodios ha sido extraído fielmente de un hecho verídico; cada uno de sus héroes tiene una existencia real y una personalidad auténtica»

“Chaves fue uno de los más importantes escritores y periodistas españoles de la primera mitad del siglo XX. Como director del periódico Ahora permaneció en Madrid desde el inicio de la guerra hasta finales de 1936, cuando el gobierno de la República se traslada a Valencia y él decide exilarse. La solidaridad y compasión por quienes sufren en carne propia los horrores de la guerra permiten a Chaves observar los acontecimientos de la contienda con una equidistancia y una lucidez asombrosas.

“Se podría decir que una vez estallara la Guerra Civil, Chaves Nogales intenta pertenecer a una tercera España imposible, alejada de los radicalismos de uno y otro extremo, una equidistancia que no evade en ningún caso su apuesta republicana.”

Permítanme, por su interés. extractar algunos párrafos del prólogo del autor:

“Yo era eso que los sociólogos llaman “un pequeño burgués liberal”, ciudadano de una república democrática y parlamentaria”

”Antifascista y antirrevolucionario por temperamento, me negaba sistemáticamente a creer en la virtud salutífera de las grandes conmociones y aguardaba trabajando, confiado en el curso falta de la leyes de la evolución. Todo revolucionario, con el debido respeto, me ha parecido siempre algo tan pernicioso como cualquier reaccionario”

“En realidad, .. mi única y humilde verdad era un odio insuperable a la estupidez y a la crueldad; es decir, una aversión natural al único pecado que para mi existe, el pecado contra la inteligencia…”

“Pero la estupidez y la crueldad se enseñoreaban de España. ¿Por dónde empezó el contagio? Los caldos de cultivo de esta nueva peste, germinada en ese gran pudridero de Asia, nos los sirvieron los laboratorios de Moscú, Roma y Berlín, con las etiquetas de comunismo, fascismo o nacionalsocialismo y el desapercibido hombre celtíbero los absorbió ávidamente. Después de tres siglos de barbecho, la tierra feraz de España hizo pavorosamente prolífica la de semilla de la estupidez y la crueldad ancestrales.”

“Vi entonces convertirse en comunistas fervorosos a muchos reaccionarios y en anarquistas terribles a muchos burgueses acomodados. La guerra y el miedo lo justificaban todo.”

”Hombro a hombro con los revolucionarios, yo, que no lo era, luché contra el fascismo con el arma de mi oficio”

“Me fui cuando tuve la íntima convicción de que todo estaba perdido y ya no había nada que salvar, cuando el terror no me dejaba vivir y la sangre me ahogada. ¡Cuidado¡ En mi deserción pesaba tanto la sangre derramada por las cuadrillas de asesinos que ejercían el terror rojo en Madrid como la que vertían los aviones de Franco, asesinando mujeres y niños inocentes. Y tanto o más miedo tenia a la barbarie de los moros, los bandidos del Tercio y los asesinos de la Falange, que a la de los analfabetos anarquistas o comunistas.”

“Cuando el gobierno de la República abandonó su puesto y se marchó a Valencia, abandoné yo el mío. Ni una hora antes, ni una hora después.”

“El resultado final de esta lucha no me preocupa demasiado. No me interesa gran cosa saber que el futuro dictador de España va a salir de un lado u otro de las trincheras. Es igual. El hombre fuerte, el caudillo, el triunfador que al final ha de asentar las posadera en el charco de sangre de mi país y con el cuchillo entre los dientes – según la imagen clásica- va a mantener en servidumbre a los celtíberos supervivientes, puede salir indistintamente de uno u otro lado.”

El hombre que encarnará la España superviviente surgirá merced a esa terrible e ininteligente selección de la que guerra que hace sucumbir a los mejores ¿De derechas? ¿De izquierdas? ¿Rojo? ¿Blanco? Es indiferente.

“..En lo interior, un gobierno dictatorial que con las armas en la mano obligará a los españoles a trabajar desesperadamente y a pasar hambre sin rechistar durante veinte años, hasta que hayamos pagado la guerra”

“No quiero sumarme a esta legión triste de los “desarraigados” y, aunque sienta como una afrenta el hecho de ser español, me esfuerzo en mantener una ciudadanía española puramente espiritual, de la que ni blancos ni rojos puedan desposeerme”.

“Para librarme de esta congoja de la expatriación y ganar mi vida, me he puesto otra vez a escribir…. Cuento lo que he visto y lo que he vivido más fielmente de lo que quisiera”

Montrouge (Seine) , enero-mayo de 1937

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *